Entre sus manos II
Sip, es otro post, otro pedacito de libro :) Hace días q lo terminé, pero tenía que digerirlo :) un libro precioso aunque con alguna cosita que no me ha gustado tanto :) pero que no voy a contar porque sino que gracia tendría leerlo??? Os lo recomiendo. Y sin más, se sienta junto a una joven de rasgos oscuros y tan finos que parecen dibujados al carboncillo. Afortunadamente, ella permanece sentada y me ahorra el espectáculo de sus piernas, cuya longitud permite presagiar unos andares de diosa. Él se interesa por su familia, por sus antepasados y los emparejamientos de estos, cuya mezcla ha producido un ser tan excepcional, por las lenguas que habla, por su llegada a Europa, por saber si tiene frío en invierno, cómo soporta su piel la arrogancia de las epidermis claras que sin duda han querido conocerla, cómo vive en esta civilización superficial en la que el dinero es el amo del mundo, si echa de menos bucear, comer erizos de mar crudos en las rocas, la dorada arena y la leche de coco
Y yo me pregunto qué hago allí, en este lugar donde me siento cada vez más desplazada; tengo la certeza de que esa chica no es para mí, de que él no la compartirá, pero ¿por qué me somete a esta humillación?, ¿por qué me ha hecho venir a este ambiente al que no pertenezco, que me parece tan ridículo, que no quiere nada de mí, de mi talla normal, de mi treintena, de mis estudios, de mi educación burguesa, de mis centros de interés ?
Levantarme, irme, qué afrenta, no me atrevo, tengo miedo de perderlo, un miedo inconmensurable de que no me llame nunca más. ¿Por qué me hace esto? ¿Por qué me ha hecho venir? ¿Quizá simplemente para ver, para comprobar mi grado de tolerancia, de sumisión, como una especie de prueba?
Continúo allí callada, escuchando en silencio, apenas presente, lo justo para no dejárselo, sería demasiado fácil, quiero que salga conmigo del brazo, que ella sepa que es mío, aunque solo sea un poco.
Su conversación se prolonga, nunca lo había oído hablar tanto, nunca lo había visto tan interesado por nadie. ¿Es así como seduce normalmente?
¿Le vendará algún día los ojos a ella también? ¿Le susurrará al oído las deliciosas palabras que me han sojuzgado?
¿Se ha dado cuenta ella de con quién está tratando, de con quién tiene el honor de hablar, del dolor que me invade al ver cómo la seduce? Yo creía saber que con él los celos estaban prohibidos, que no tengo ningún derecho, ninguna exclusividad, pero esta noche, de repente, ha aparecido este sufrimiento difuso que penetra en mi cuerpo. Deseo con toda el alma que se levante y me lleve a donde sea simplemente para ordenarme que se la chupe, que le haga gozar, podría penetrarme con todos los consoladores del mundo, pedirme cualquier cosa pero lejos de aquí, lejos de ella, porque me enloquece excitarlo, porque estoy dispuesta a todo para lo que su deseo esté vinculado a mí.
Pero él no me mira, es como si yo no estuviera allí, como si hubiera dejado de existir. Soy una simple espectadora de mi caída por culpa del aura de un monumento negro con los pechos erguidos que desafía al mundo con su arrogancia. Ese dolor agudo que me traspasa, he bebido demasiado champán otra vez, me hace mucho daño, pero ¿qué puedo hacer?
Sus risas y las palabras que cruzan me torturan, mi impotencia me destroza. De repente, tomo una decisión y la pongo en práctica de inmediato. Me levanto:
-Buenas noches. Tengo que irme, es un poco tarde, la canguro
Ella ha comprendido; quizá haya un poco de solidaridad femenina en su respuesta:
-Yo también debo marcharme, mañana por la mañana tengo un casting Vivo en la calle Saint-Honoré, ¿alguno de vosotros podría llevarme?
-¡Por supuesto! contesta él-. Vamos.
Y yo que hace un instante esperaba secretamente alguna cosa después, en la escalera, bajo unos soportales, en el coche, aunque fuera un mínimo contacto, un roce, lo justo para devolverme mi posición, mi existencia
Pero ya estamos en la entrada, él busca su abrigo y el Burberry de la chica; yo cojo mi abrigo de piel y me lo pongo sola, abro yo misma la puerta y me encuentro en el umbral. Él, demasiado atento al increíble cuerpo oscuro que se acerca al suyo, no me ve, no se ha dado cuenta de que me marcho, de que ya me he ido; murmuro un «adiós» inaudible y bajo sola la escalera, me encuentro sola en la calle, recorro la acera buscando mi coche, sufro, siento un dolor real que me traspasa y se adentra en lo más profundo de mí, ensombrece poco a poco mi corazón, mi alma, cada una de mis tripas, porque soy suya, me siento un objeto de su propiedad, un animal abandonado, «olvidado» en el área de descanso de una autopista y cuyo amo parte en el coche, indiferente, hacia otros horizontes. Pero ¿por qué semejante grosería?
Se me nubla la mirada, las lágrimas me ciegan, la cuchilla del dolor se hunde todavía más, pongo en marcha el limpiaparabrisas del coche aunque no está lloviendo, tengo ganas de dormir, ganas de vomitar.
Regreso sola a mi piso grande y frío, doy las gracias al ángel de la guarda de mi hijo y busco a mi marido, que, como de costumbre, no está, se ha ido de viaje, pero ¿por qué?, lo necesito tanto necesito su presencia, su olor en la habitación, el contacto de su piel en esa cama desesperadamente vacía desde hace casi tres semanas.
Entro de puntillas en el dormitorio de mi hijo, como todas las noches me inclino sobre su cuna, lo beso, le digo que lo quiero por encima de todo, percibo su ligerísima respiración, miro su minúscula nariz, sus ojos cerrados, su colección de chupetes
Esa necesidad irreprimible de su presencia Lo cojo en brazos y me lo llevo para dormir pegada a él, entre sus brazos de niño pequeño.
Que familiaridad con esos sentimientos, varia un poco la situación, pero el resto es tan semejante Me he sentido muy mala aprendiz de esclava, pero kizá no es tan raro sentirse asi, sentir todo esto. Quizá no soy tan mala en el fondo :) Hay algo que el libro me ha enseñado, más que enseñármelo me lo ha recordado. Que por muy encerrada o acorralada que te sientas, siempre tienes una salida, aunque sea lo último que desees hacer :)
Mz :***
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aprendiz de esclava -
Sirkan -